El Caribe
Un día hice una llamada con extrema ocurrencia, lo cual decía "vámonos de viaje a la playa" Quizás esa persona lo escucho y pensó que era a la playa más cercana, pero resultó ser una isla fuera del país, la primera vez que fui a esa isla quede encantado, es una isla para ir en pareja básicamente, esa isla se llama Aruba. Pasaron unos días cuando hable con un conocido de ese pequeño país y le comenté que iría; quedamos en que nos recibiría y que contaría con él en el hospedaje. Ya había dado el primer paso, sabía que me faltaba lo más importante, el pasaje.
Viajar en pareja requiere de distribuir los costos, confiar y no permitir que nada ni nadie interrumpa la energía positiva que produce un viaje. Así que decidimos comprar los boletos, fui a uno de los aeropuertos más abandonados del país, al de Punto fijo-Venezuela. Compre en una aerolínea que en ese tiempo tenía vuelos charter y el equipaje debía ser hasta 15kg, no lo pensé y compre los boletos a la fecha más cercana disponible. El momento de felicidad cuando tienes un boleto aéreo, no tiene comparación.
Cuando estábamos a un día del viaje, se nos presentó un inconveniente que casi nos dejaba con la ilusión, pero seguimos adelante. Estábamos a unas 8 horas de la ciudad donde partiríamos a la isla. Encontrar un boleto aéreo interno es lo más catastrófico, así que no tuvimos otra alternativa que irnos en autobús, corriendo el riesgo de que nos robaran los dólares que teníamos en nuestros bolsillos para el viaje. Así fue como llegamos al terminal de pasajeros de la ciudad, tomamos un taxi y ya adentro de el, sufríamos de hipertensión, lógico, eran los nervios causado por la inseguridad. Ya dentro del aeropuerto fuimos a realizar el chequeo en la aerolínea y mientras lo hacíamos nos faltaba pagar una tasa aeroportuaria, esta debía ser cancelada en efectivo. No teníamos y el cajero automático no disponía, era ya la segunda angustia que habíamos tenido y aún no llegábamos al destino. Estábamos a escasos 30 minutos de no viajar. No sé cómo pasó ni cómo fue, imagino que fue la cara de tristeza que teníamos, una señora ya de edad avanzada nos pagó la tasa, le ofrecimos pagarle en dólares al cambio y dijo que no, <<tranquilos, no se preocupen>> fueron sus palabras. Ese fue el primer ángel que tuvimos. No brincamos de la emoción por la vergüenza que esto nos causaría después con la gente viéndonos raro, así que reímos y no lo podíamos creer, de la misma manera queríamos besar y amar a la señora que nos ayudó, pero solo le dijimos, gracias.
Logramos subir al avión
Llegamos a la isla, la vista desde el avión era preciosa, el calor incitaba a lanzarse al mar lo más rápido posible, además que es sorprendente lo cerca que está de Venezuela y la diferencia sociocultural tan radical que existe. El Papiamento, es el idioma oficial y nos recibió con un, Bombini.
Todo estaba bajo control, en teoría llegaríamos y alquilaríamos un carro para así lograr conocer la isla por completo. Cuando ya estábamos en el local para hacerlo, estaban copados los cupos, no había disponibilidad, comenzó la angustia nuevamente, sabíamos que no tener auto complicaría todo, ya que donde nos quedaríamos era relativamente lejos. Terminamos no dándole más vuelta al asunto, debíamos caminar sí o si a 40 grados de temperatura unos 3km para poder llegar a las zonas turística, lo hicimos por 2 días, hasta que al segundo día por la noche fuimos a tomarnos unas cervezas en el bar más cercano de donde hospedábamos, estábamos conversando en la barra del bar y de la nada entablamos una conversación con un señor venezolano que había emigrado de Venezuela desde hace unos 10 años, le comentamos lo que caminábamos y que si sabia de alguien que alquilará carros. Nos miro seriamente y nos preguntó si teníamos licencia, inmediatamente le dijimos que si. Su amabilidad fue tan inmensa que nos ofreció su camioneta, alegando que no la usaba y además que no nos cobraría. Nos fuimos al lugar donde hospedábamos sin creer que fuese cierto lo que dijo, cuando al día siguiente llega al lugar donde nos estábamos hospedando y nos pregunta <<van a usar la camioneta>> nuestra respuesta fue con tono de vergüenza, bueno… si. De ahí en adelante todo fue lo más divertidos e inolvidable, ir a restaurantes en el mar, ir a todas las discotecas, recorrer por completo el único parque nacional de la zona (Arikok) encontrarnos una piscina natural y emborracharnos. Falto comprar ropa pero era muy costosa por lo que decidimos gastar en comida y gasolina (es muy costosa). Llegar y no tener nada a llegar y tenerlo todo, así fue el cambio. ¿Como el señor nos brindó tanta confianza con tan solo unas horas de habernos conocido? ¿Por que la señora del aeropuerto nos regaló ese dinero para pagar la tasa aeroportuaria? No hay explicación alguna.
Tuvimos varios ángeles que hicieron que el viaje fuera inolvidable. Llegamos a la ciudad de origen como de igual modo nos fuimos, todo salio como menos pensábamos pero mejor a como nos imaginábamos. Mi paradigma cambio. Vi lo que es mi gente, la amable, cordial, educada, la de un corazón enorme que ayuda al que lo necesita sin dudar. Si los viajes no te dan enseñanza, entonces no viajaste.
Una de las mejores imágenes del viaje
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